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30 oct. 2012

de letras


Toda la vida les he adjudicado características personales a las letras, por ejemplo a la F siempre me ha costado encontrarla en el teclado, porque tiene para mí un carácter indeseable, la imagino solemne, desagradable y aburrida a pesar de ser la letra de la felicidad (aunque también de fiasco y forro) en cambio la J es toda ella juego, joda, jolgorio. La letra A siempre ha sido alma, amorosa, abundante, alimenticia, amiga en toda regla. La S zigzagueante, solitaria, saludable, soltera y soleada. La V es una letra práctica: de verdad y verde de vida y viajes. La E es fluctuante (otra odiosa palabra con F) a veces se encamina hacia la eterna placidez de los ensueños y a veces se encabrita como las embarcaciones.  La B de bueno, barco, barquero, boca, beso, bostezo y brisa. La O ojos, ojeras, olvido, oculto, olas y ondas. La P de poesía, pasión, poder, paz. La H es hermana y con ella han habido pocas cosas buenas.

24 oct. 2012

paseo por los infiernos


El west end de San Antonio en Ibiza a las tres de  la tarde un día de verano, mugre, borracheras, olor a orines etílicos, el barrio del  Rabal de Barcelona, los huecos apestosos bajo los puentes de las grandes autovías de Sao Paulo, inundados de yonkis, mendigos, desahuciados de todo tipo y color. Los suburbios del gran Buenos Aires, sus paradas de autobuses atestadas de gente sin esperanzas, la estación de Liniers con sus alrededores malolientes, la de Once. Suciedad, hedores, miseria.  Un ascensor atascado en un edificio vacío.
Un parque de cualquier ciudad latina un día domingo,  gente gritando, niños gritando a sus madres que le gritan, padres gritando, perros ladrando. Una pelota que va de un sitio a otro dándole a los ilusos que intentan leer tumbados en la hierba. Un suburbio de Kenia. Un hospital cualquiera. Una cárcel cualquiera.

14 oct. 2012

zombis

Me encontré los recuerdos
dispersos en la almohada
caprichos de la mente
que regurgita olvidos
ilusa
me creí que hacía siglos
que estaban todos muertos.

6 oct. 2012

perdida

Entonces la vida era dorada
como la periferia de sus ojos
que contenían las aguas furiosas de los abismos
desde sus labios entreabiertos
colgaban uno a uno
los deseos de todos los humanos
su piel encubría las bestias más feroces
maceraba dolores y abstracciones
Pero vuelvo a su boca
adonde me arrojé pidiendo
que nada jamás pudiera regresarme
y que acabó escupiéndome.