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28 nov. 2012

elementos

Hay días en que no paran
los implacables chorros del deseo
las dagas certeras hiriendo mi costado vulnerable
mis asequibles temblorosas grietas
hasta que llueve el barro del olvido
pues de eso también estamos hechos
y empantanada estoy bajo tu cuerpo
muriéndome de frío.

18 nov. 2012

excursión


Saldré por la mañana  a buscar caras
En un barco, en la calle, en aeropuertos
en los campos de olivos y de vides
rostros de gente sola
gestos de soñadores imposibles
muecas de desamparo
armonías de jóvenes princesas
cosas para nutrir  estos sentidos
que van deshilachándose de ausencias  

16 nov. 2012

in cestus


Tendré que
que aflojar nuevamente las urgencias
aterrizando sobre muslos casuales
que engañar la obsesión  
las torrenciales ganas de esa piel
por la que una y mil veces moriría
jamás habrá de humedecerse entre mis dedos
nunca saciará este ansia inagotable
inenarrable hambre
que  habita en mí
desde que mi primera célula vio luz
en su caverna acuosa.

15 nov. 2012

poder de síntesis


Para soltar algo que nos ha acompañado durante una eternidad, algo que nos estruja y va erosionando nuestras mentes, algo que congela y derrite el alma una y mil veces, que está presente en la vigilia y en las pesadillas, para escupirlo y que cualquiera que se asome a la pantalla lo sepa, muchas veces bastan cuatro líneas. 

13 nov. 2012

llegan


Mis amigos los vientos aulladores
que gritan disfrazando los silencios
las lluvias del otoño
que adornan con excusas la nostalgia
las algas impunes como brujas
que juegan con las soledades ávidas.

9 nov. 2012

fetichista

Esas botas me encantaban, pero quitármelas era un martirio, cordones larguísimos que a medida que iba aflojando de un extremo se ajustaban de otro y más se ceñían, y así hasta la desesperación, y con todo eso seguía usándolas. La primera vez que nos vimos se lo conté cuando me dijo que le gustaban mis botas, unas horas más tarde nos desvestíamos y él me sostenía recostada  en una de sus manos mientras con la otra me quitaba las botas sin tardar más de medio minuto, repito, con una sola mano. El sexo no fue para tirar cohetes, de un hombre con ese cuerpazo esperaba otra cosa. Pero aún sigo adorándolo.

6 nov. 2012

entonces


Todo el rato mirándonos entonces

Escondidos entre sombras intermedias

Debajo de otras miradas

Detrás de algunos gestos

Todo el rato buscándose los ojos

Sin disimulo ni risas

Sin euforia

Con la naturaleza precaria del deseo.

2 nov. 2012

me acuerdo


Cuando era adolescente teníamos, con mis amigas un código, cada vez que las cosas no salían como esperábamos y estábamos en un momento y lugar que no se prestaba a explicaciones, decíamos seis y de esta manera informábamos a las demás del resultado negativo. En alguna de nosotras el seis llegó a ser una muletilla que aún estando solas repetíamos cuando no nos gustaba algo. Marcia era la más sexy de todas, solía ser acosada por la calle mientras andaba con sus curvas indiscretas, en una ocasión en que un chaval desconocido  insistía en caminar a su lado suplicándole una cita, ella exclamó ¡seis! Él la miró extrañado y antes de retirarse le soltó, pues chica, sí que cobras caro.