Detrás de él venían los
versos
tratando de abrirse paso sin
ser vistos
y de tanto esconderse les
crecían las raíces
se deslizaban dentro de él,
desplazándose
como ese animal que es mejor
no nombrar.
Amo la poesía de tu cuerpo las gotas de sudor en tu garganta el vientre que se eriza la majestuosa serpiente que renace ante el menor ...