Siempre hay vasos
en los que uno
se ahoga
el profundo de
la nostalgia
el tempestuoso
de la impotencia
y el vaso vacío
de lo que pudo
haber sido
pero no pudo
ser
porque no fue.
El caos responde
a un orden
que no llegamos
a entender.
Siempre hay vasos
en los que uno
se ahoga
el profundo de
la nostalgia
el tempestuoso
de la impotencia
y el vaso vacío
de lo que pudo
haber sido
pero no pudo
ser
porque no fue.
El caos responde
a un orden
que no llegamos
a entender.
Habernos cruzado en el barrio después de dos décadas fue magia pura. Y la cena improvisada, donde descubrimos que seguimos siendo nosotros y...