Detrás de él venían los
versos
tratando de abrirse paso sin
ser vistos
y de tanto esconderse les
crecían las raíces
se deslizaban dentro de él,
desplazándose
como ese animal que es mejor
no nombrar.
Ayer me corté el dedo con un cuchillo mientras pelaba una patata, mano izquierda. Hoy me golpeó la mano la tapa del maletero al caer sobre e...