Ayer me corté el dedo con un cuchillo mientras pelaba una patata, mano izquierda. Hoy me golpeó la mano la tapa del maletero al caer sobre ella, se hinchó y dolió bastante, mano izquierda. El dolor siempre nos hace estar presentes. Un dolor intenso nos atrapa en el aquí y ahora de su protagonismo único. El dolor inmanejable, como el tiempo. Hay cierto placer en padecerlos, a veces. A ambos.
Mientras espero los arrebatos que los astrólogos han prometido, me
levanto en medio del insomnio, no quiero tomar melatonina. Aquí estoy, en medio
de la madrugada. No me preocupa, la vida
me sorprende tanto como yo misma lo hago.