Con tímido fuegos y ruidos
que escapan de algunos edificios para acabar perdiéndose en la humedad de la
noche, comienza el año. Brindis de compromiso, deseos ficticios y reuniones
impuestas en muchos lugares del mundo, silencios devocionales y festejos
impasibles en otros tantos, la vida expandiéndose en infinitas direcciones. Un dilatado
universo, en una galaxia ínfima.
Lamento tus brindis de compromiso; los míos, a solas con hijos y nietos, han sido salidos del corazón. Mis mejores deseos para ti.
ResponderEliminarBesos.
No, querido Francisco, las mías son generalidades, ni siquiera he brindado, he estado en casa tranquilita y me he dormido muy pronto.
ResponderEliminarUn abrazo y Feliz año!