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8 dic 2020

sin ritmo

Todo ha perdido su ritmo

menos la ignorancia

todas las almas se han vuelto autistas

el mundo se ha vuelto pélvico

La muerte es sólo un cúmulo de ansiedades  

y sueños aplastados.

3 dic 2020

sin sentido

Los ruidos desaparecieron de la faz de la Tierra. No solo los ruidos, sino todo lo que implicara algún sonido, por mínimo que fuese. El silencio era absoluto como en una cabina insonorizada. Algo me decía que en otros lugares del mundo aún existían los sonidos, un susurro, un gemido, el crujir de una hoja al ser pisada, la música, las palabras. Emprendí un viaje en busca del ruido. 

1 dic 2020

magia

Me gustaría ser maga

y  actuar en un gran salón

ante un centenar pendiente de mis trucos

transformar los venenos en manjares

regalar libros en las tardes lluviosas

y en las noches festivas

no defraudar a nadie

me voy lejos aunque el  viaje

me acabe descamando el alma  

nadie sabe cómo concluirá la propia historia

quisiera atravesar sin darme cuenta                

las fronteras de la agonía

dejar atrás los portales de la ira

donde se agitan las almas enclenques

que todo se aligere

mientras la distancia crece

hasta llegar a la estación prometida

donde nadie me espera.

 

7 nov 2020

puertas

 

Hoy no puedo abrir nada, el ordenador va muy lento y no me deja leer los mensajes. La puerta del baño se ha cerrado sola con un golpe de viento y está trabada, como si alguien la hubiera cerrado por dentro con llave. Hay  otra entrada, es por la habitación de mi compañero de piso, que hace meses que no viene por casa. Para pasar por esa leonera, lo hago tapándome la nariz. Después de sortear olores, bacterias y alimañas, entro en el baño para descubrir que no hay agua, del grifo surge un ronquido ahogado, pero no sale nada líquido, empiezo a sudar. Salgo a la calle con la esperanza de encontrar a alguien, un vecino o un operario que me de alguna información, no veo a nadie. Sólo las hojas que se elevan del suelo gracias una sorpresiva racha de viento, que además cierra la puerta de la casa con un estruendo aterrador. Se ha cerrado la puerta y yo no tengo la llave, me doy cuenta de que estoy hiperventilando. No hay agua, no tengo llave, ni la posibilidad de entrar por alguna ventana, una gota de sudor me cae sobre la camiseta, comienzo a aporrear la puerta sin ningún resultado, por supuesto. Busco en el bolsillo del pantalón, hay una tarjeta de visita, intento abrir la puerta con su ayuda, el cartón se va destruyendo al meterla y hacer palanca. Subo al muro que lleva al tejado del garaje, llego gateando sobre el tejado hasta un hueco entre las casas donde, con la ayuda de una escalera, podría alcanzar la ventana del baño. No hay escalera, debo saltar hasta el hueco, no caigo con elegancia, mi rodilla se chafa contra el suelo, trepo hasta alcanzar la ventana y me hago daño en la mano derecha. Entro, por fin.

Me siento a escribir y veo bajar un coche por la calle que está al otro lado del bosquecillo. Siempre supe que viviría en una casa encima de una colina y mientras escribiera, vería bajar un coche por la calle de enfrente. Un trozo de calle entre los pinos, con casas blancas y muretes de piedra.

Después de una semana, la puerta sigue sin abrirse, lo ha intentado Álvaro, un amigo  que pasó por aquí, pero nada, tampoco es que sea muy manitas.

Hay algo que va cerrándolo todo, el bote de estevia, que dejaba caer las pastillas a la taza, se ha trabado, está lleno de pastillas que no puedo usar, he hurgado en la abertura con un cuchillo, pero sin éxito. 

Me he encontrado con Lena para comer en el puerto, pero nada más sentarnos, alguien le llamó para decirle que al coche de sus músicos se le había trabado la puerta y no podían sacar los instrumentos para montar en la sala donde tendrían que tocar un par de horas más tarde. Me dejó allí plantada con la carta en la mano y se fue pitando.

Una semana más tarde

Me encuentro con Lena otra vez y me dice que aquello de la puerta del coche lo resolvieron con un cerrajero, pero ahora en su casa se atascó la puerta de la habitación y tiene que entrar por la ventana. Como yo, prefiere aguantarse y esperar, un abre puertas de urgencia escapa a nuestros magros presupuestos.

Dicen los esotéricos sufís que el hombre alcanza la verdad atravesando cuatro puertas, yo ni siquiera puedo atravesar la del baño de mi casa y Lena entra a su habitación por la ventana.

 

 

 

3 nov 2020

añicos

La vida es un puñado de espejos rotos y sucios, en su turbia superficie nos reflejamos. Así reflejados de a trozos, intentamos reconocernos.

25 oct 2020

mundis

 Las letras se escapan

cuando no las miramos

los monstruos de la ciudad se han despertado

y hacen su ronda secular

atravesando de a ratos los senderos

que llevan de la distopía al patetismo

hay que esconderse

debajo de los campanarios mudos

los hechos son la materia

de esta nueva ignorancia

tu presencia se ha perdido

en un espacio amorfo

y en cada sueño

bailamos con la muerte .

22 oct 2020

desenfocado

El espíritu se hunde en el centro de la tierra

mientras el cuerpo vuela

tal vez viajemos en el tiempo

más de lo habitual

se percibe el giro del planeta

demasiado rápido 

más que un avión al despegar

Y para no morirse

uno promete cosas imposibles.

Blue note jazz

  Los días se acortan, la luna sobre el pueblo es soñada El espíritu de la tribu, algo que nunca he aprendido. Ayer se me ha caído un cuch...