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27 mar 2021

perfiles

Cuestiono las tendencias que se han impuesto a la masa, que aún sigue creyendo que elige, aunque a nadie le interese mi punto de vista, encuentro inconsistentes a las relaciones a través de Internet. No veo el sentido a que la gente entable un vínculo virtual que muchas veces se prolonga en el tiempo porque uno y otro se encuentran a cientos o miles de kilómetros de distancia, sin siquiera haberse mirado de verdad. Me parece descabellado eso de enrollarte con alguien que no sabes cómo huele, cómo miran sus ojos, si son brillantes u opacos, si hay gracia en su forma de andar, si hay poesía en sus gestos, si irradian calor sus manos al tocarlas.

¿Y dónde quedan los encuentros fortuitos? Eso de salir a la calle y que la circunstancia más absurda te enfrente con un rostro desconocido que te provoca entre otras cosas un extraño hormigueo en el plexo.

Así es como los sentidos se van adormeciendo hasta el día no tan lejano, en el que dará igual que el objeto del deseo sea humano o robot.

Lo que sea les vale para saciar la insatisfacción perpetua que implica no contactar con uno mismo.

La eterna búsqueda de un tesoro que jamás se encontrará.

7 mar 2021

migraña 2

Hoy no ando con ganas de escuchar al alma

ni decorar el pasado

ni remendar el presente

ni entrelazarme en nada con la vida

hoy sólo puedo taparme lo ojos

y aspirar el silencio entre las sábanas.

26 feb 2021

global

La casa se desmorona, aunque nada parezca haber cambiado en la insatisfacción cotidiana. Los grandes también caen y la mega crisis que muchos vienen anunciando hace tiempo, ya está aquí. Un nuevo mundo gestándose con lentitud, hasta que vea la luz, estaremos instalados en el final de los tiempos.

10 feb 2021

letras

Toda la vida les he adjudicado características personales a las letras, por ejemplo a la F siempre me ha costado encontrarla en el teclado,  será porque tiene para mí un carácter indeseable, la veo solemne, desagradable y aburrida, a pesar de ser la letra de la felicidad y de las fresas (aunque también de fiasco y fracaso), en cambio la J es toda ella juego, joda, jolgorio. La letra A siempre ha sido alma, amorosa, abundante, alimenticia, amiga en toda regla. La S sinuosa, saludable, solitaria, soltera y soleada. La V es una letra práctica, de verdad y de verde, de vida y de viajes. La E es fluctuante (otra odiosa palabra con F) a veces se encamina hacia la eterna placidez de los ensueños y a veces se encabrita como las embarcaciones. La B de bueno, barco, barquero, besos,  boca, bostezo y brisa.  La O de ojos, oscuro, olvido, oculto, olas y ondas. La P de poesía, pasión, poder, placer y paz. La H es hermana y con ella no ha habido demasiadas experiencias buenas, pero también la h es hoy y hoy es nuestra posesión más valiosa, al final. Hoy es siempre, cuando estoy escribiendo esto y cuando tú lo leas, seguirá siendo hoy.

 

 

 

6 feb 2021

estructura

 

Lo tenía todo bajo control, porque esa era su forma de vida, todo planeado, ejecutado y controlado con método. Con la misma meticulosidad de siempre, un día se suicidó, no quería que algo importante escapara de sus manos.

 

26 ene 2021

otra historia

 Me llamo Aurora, soy la señorita Aurora Malins, dijo dándonos la espalda y apuntando en la pizarra su nombre con letras grandes y redondeadas. Al principio todas la tomamos a risa por su extravagancia, la sombra de ojos verde chillón o turquesa, los colores de su pelo, el rojo estridente de los labios. Ni siquiera las empollonas atendían en su clase, justamente estas con sus ideas preconcebidas menos que nadie. Pero a medida que la profesora iba hablando, el aula se transformaba en escenario y podíamos ver desfilar guerreros, reyes y princesas, olíamos la sangre en los campos de batalla, percibíamos el ácido aroma de la traición y la fragancia de azahares y gardenias en los jardines palaciegos.

Cuando alguna de nosotras  que no había estudiado para la clase, intentaba distraerla hablándole de un tema de actualidad para lograr que se olvide de las lecciones pendientes, ella le seguía la corriente durante un rato, pero sea cual fuera el tema, volvía a enlazarlo con la historia, porque esa era su pasión, la historia de las vidas humanas. Nadie como ella describía el fuego de Juana por Felipe, ni de Napoleón por Josefina. Impregnaba las clases de magia y erotismo, cosa para nada habitual en la plantilla de profesores, que en la década del setenta, no destacaban por su desenfado. Hasta la alumna más apática, caía seducida por sus artes de narradora. Con mis trece años, podía adivinar en ella una mujer feliz, mi admiración iba creciendo a medida que la conocía, auténtica y satisfecha consigo misma, siempre rozagante y coqueta dentro de sus estrafalarios maquillajes y atuendos. Tenía una forma de pararse, caminar y hablarnos que nos incitaba a desafiar al mundo y eso molaba. Y sobre todo, estaba orgullosa de ser soltera.

A medida que avanzaba el tiempo, las clases  aumentaban las dosis de pasiones desenfrenadas y amoríos fogosos ya que la historia estaba plagada de ellos. A la señorita Malins la disfrutamos en la asignatura durante todo el ciclo del instituto.

Habían pasado tres años al abrigo de sus clases, cuando una tarde sucedió algo que me dejó perpleja. Mi madre me había enviado a acompañar a la prima Lily que venía desde el campo a  conocer la ciudad y entre muchas otras horteradas, le apetecía ir a tomar el té a la confitería Richmond. Después de andar horas parándonos ante los escaparates más espantosos del centro sin comprar nada, llegamos a nuestro destino, famélicas.  Vi a la señorita Malins nomás sentarnos, sonreía  frente a un señor muy guapo que parecía bastante más joven que ella, que estaba radiante y lo miraba con sensualidad, se habían sentado en una mesita para dos contra una columna. Yo había tenido suficiente prima por ese día, la dejé sumergirse en la carta de pasteles e infusiones y me concentré en la profesora,  intentando adivinar de qué hablaba, el acompañante la escuchaba con una sonrisa de melancolía. Cuando ella acabó, él le cogió las manos y comenzó a hablar también, la falta de expresión del hombre contrastaba con la grandilocuencia de ella que a medida que lo escuchaba, la sonrisa se iba borrando de su cara hasta transformarse en una expresión de vacío. Cuando él  terminó, los dos siguieron callados, de los ojos inmensos de Aurora, incrustados en la boca del hombre, comenzaron a aflorar lágrimas silenciosas. No había ruidos, ni discusiones en voz alta, sin embargo el histrionismo de la situación absorbió la atención de todos los que disfrutaban de una tarde a la inglesa. La profesora tenía el rostro descompuesto por el dolor, las lágrimas fluían sin pausa, al principio intentó enjugar alguna, luego su inercia dejaba que cayeran dentro de la taza, sobre el platillo, coloreando el mantel y las masas con tonos carmines y verdes, la gente se giraba para mirarlos, algunos con descaro, otros con disimulo y en muchos de ellos noté auténtica angustia, la misma que yo sentía al verla, tan vulnerable y menguante. El desengaño flotaba en la confitería y hasta los camareros parecían llorosos. En medio de la conmoción, el amante mirándola con tristeza, se levantó como para marcharse, pero ella se arrojó a sus pies y en una especie de dolorosa pirueta que duró unas milésimas de segundo, se abrazó a sus rodillas para impedir que se marchara. Yo no pude más y salí a la calle, corrí, di cientos de vueltas, preguntándome aturdida cómo esa mujer estoica a quien tanto admiraba, había perdido su dignidad de esa manera ¿por qué, en lugar de humillarse, no le había arrojado el té a la cara, dejándolo húmedo y candente?  A la vez la comprendía, había visto el amor reflejado en su cuerpo y pude sentir en mi piel su desgarro, además, conociendo a la señorita Malins, entendí que ella sólo podía amar así como se maquillaba, locamente. Sin darme cuenta en medio de esa confusión emocional, llegué corriendo a casa, donde tuve que aguantar los gritos de mi madre por haberme olvidado a Lily en la casa de té, que sollozando llamó desde una cabina para que alguien fuera a recogerla porque no sabía cómo regresar.

Ya sé que al volver al instituto, sabiendo lo que sabía, estaba yo dispuesta a buscar donde no hubiera, pero en realidad, desde aquel oscuro sábado, la boca de Aurora adquirió un rictus de locura, sus labios ya no tenían carmín y en su mirada había  un brillo de patetismo. La historia a partir de entonces, se tiñó aún más, de tragedia y amargura. 

17 ene 2021

danza desesperada

La música, el humo y el alma rota.

Ojos que se niegan a mirar para no morir, de deseo, de intensidad, de desesperación. Hay emociones bestiales que superan cualquier medida.

Ayer me corté el dedo con un cuchillo mientras pelaba una patata, mano izquierda. Hoy me golpeó la mano la tapa del maletero al caer sobre e...