Hay días en que no paran
los implacables chorros del deseo
las dagas certeras hiriendo mi costado vulnerable
mis asequibles temblorosas grietas
hasta que llueve el barro del olvido
pues de eso también estamos hechos
y empantanada estoy bajo tu cuerpo
muriéndome de frío.
todo será que te pongas encima, entonces
ResponderEliminarlo intentaré plebeyo, a ver.
ResponderEliminarAbrazo.
Días de lujuria.
ResponderEliminarHazle caso a Plebeyo.
Un saludo.
Pois..., é por aí que a vida vai vivendo...
ResponderEliminarGostei do estilo.
Valeu!
que opinass? :) http://nochesdetormento.blogspot.com.es/
ResponderEliminares bueno notar ese frío. y necesario para no olvidar.
ResponderEliminarun saludo.
Un abrazo, David!
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