Es obvio que desnudan la neurosis de la que se alimentan nuestras almas.
Para qué van a estar, sino para salir por un rato de este extraño útero donde
flotamos, esta irrealidad donde sólo hemos aprendido a imitar y hemos crecido imitando, la
postura, el movimiento, la violencia.
Sólo imitadores de un icono en desuso, que habla, se mueve y decide mientras
no lo ve nadie.