1 oct. 2014

quizás un día

Dejarás de perseguir soles, de descubrir pasiones que te salven la vida y permitirás que te duelan los huesos, te tumbarás en el sofá y encenderás la tele. Te deslizarás, como sugiere el oscuro. Mientras tanto, los hombres llegan a tu puerta para que los redimas con tus palabras, para que les espantes los fantasmas o mendigando un abrazo. Mientras tanto, aun te brilla la piel por las mañanas y recoges los dulces que te ofrecen las higueras repletas.

abulia

Despierta, deambulando entre las sábanas bebiéndome el silencio con la memoria repleta de tatuajes un rayo de polvo luminoso se instala entr...