27 dic. 2012

mientras mis amigos duermen


Amanece y una luna naranja que antes fue plateada, se está poniendo en el mar, es tan intensa la luminosidad naranja sobre el cielo que va pasando del gris al azul, que es como si gritara aquí aquí, como si lo dijera con alegría, porque la alegría es naranja y como si lo hiciera además, con la imposición de lo inevitable. Aquí la luna a punto de ser tragada por el horizonte. Las cosas que se pierde uno mientras duerme.
Estoy acabando dos libros que firmarán otros, no tengo tiempo para el blog, pero tengo las lunas.

13 dic. 2012

12/12/12


Me desperté sabiendo que era una bruja, no era que la transformación fuera notable, lo sentía. La intuición, el sexto sentido, habían dejado de ser vagas percepciones, para pasar a la consumación. Los ojos me dolían como cada mañana, pero al abrirlos mi mirada captó lo que captarían diez pares de ojos con una visión normal, veía en todas direcciones, hasta podía ver lo que había detrás de mí.  Sentía sobre  el lado izquierdo del torso un leve escozor que me decía que algo o alguien, había estado hurgando en mi interior. 
Al asomarme a la terraza y mirar hacia el mar, a los veleros que volvían hacia el puerto, podía ver con detalle  a los ocupantes de los barcos que estaban a más de mil metros, podía escucharlos y oler lo que estaban desayunando. 

11 dic. 2012

migraña

Las ideas se fragmentan una y mil veces para acabar deteniéndose en tu imagen.
Tu imagen única y luminosa bloqueando la entrada y la salida
de ese turbio laberinto que es mi mente.

4 dic. 2012

mi amigo el soco


Hace tres meses que no pego un polvo, y todas estas chuchis paseando medio desnudas, las que se acercan son demasiado estúpidas, tanto que aunque se mueran por meterme mano no son capaces de concretar una cita fuera de mi horario y si hay algo que no puedo hacer es enrollarme mientras miro el agua. Y a las buenas siempre pasa el pibe a recogerlas cuando estoy yo por arrear la bandera. Ahí viene María con la fiambrera, menos mal que está en su mundo, no se da cuenta de la rigidez entre los miembros inferiores, aunque a esta todo le da igual, claro que a veces se da cuenta de porqué cruzo las piernas, otras le toco el culo al pasar, ese culo desanimado y le guiño el ojo, ella me sonríe, disponible siempre, y dice pásate luego por casa y vemos una peli, lo dice a ver si cuela, luego de contar las monedas y  asegurarse de que están los ocho euros del menú que me trae cada mediodía, yo sonrío presumiendo de espléndido, dando a entender que como me sobran las pibas no tengo tiempo para las vetes pero agradecido, ya habrá oportunidad seguramente algún día de invierno despiadado, todo eso le dice mi sonrisa y ella se despide así, amigota. Si al final las maduras lo tienen claro macho, nada de jueguecitos,  directo al huerto, se regocijan mientras dura y luego cuando uno se cansa no te reclaman nada porque ya aprendieron el asunto ese de la dignidad, o por ahí lo que aprendieron es que si  una picha se afloja hay que ir a por otra, ya te digo.
Esto de llegar y que no haya nada en la nevera tío, hace días que ceno una lata de atún y cuatro galletas. Si me hubiera pasado por lo de María, estaría cenando como un rey algún plato natural y equilibrado y de postre una mamada. Pero así soy de gilipollas, que si luego pasa algún colega justo cuando estoy saliendo al curro por la mañana o a las tantas, si no incluye  invitación a dormir. Mejor me duermo pronto a ver si mañana toca algún rescate.
Me desperté inquieto a pesar del cansancio, creo que he soñado con el culo de María, aunque por momentos María era mi madre. Joder, me olvidé de sacar la ropa de la lavadora, ahora todos los bañadores oliendo a perro.  Un poco de té amargo, dos galletas y otro día de curro, atento a la marea. Y lo de siempre, espaldas que se aplastan en la arena, desfile de tatuajes pies que se mueven como peces en tierra y pies que se mueven con la naturalidad de peces en el agua, ojos que miran el agua, ojos que dibujan una y mil veces las siluetas bronceadas. Y el agua que llega invade piernas, brazos esterillas gafas, niños que gritan y madres histéricas gritando que no se internen y mirándome como si yo tuviera la culpa de que sus hijos se bañen, de que exista el verano y la playa, de que ellas se hubieran casado con el primer gilipollas a tiro y hubieran tenido hijos que no saben controlar.  
O sea, me voy a tirar a María.

28 nov. 2012

elementos

Hay días en que no paran
los implacables chorros del deseo
las dagas certeras hiriendo mi costado vulnerable
mis asequibles temblorosas grietas
hasta que llueve el barro del olvido
pues de eso también estamos hechos
y empantanada estoy bajo tu cuerpo
muriéndome de frío.

18 nov. 2012

excursión


Saldré por la mañana  a buscar caras
En un barco, en la calle, en aeropuertos
en los campos de olivos y de vides
rostros de gente sola
gestos de soñadores imposibles
muecas de desamparo
armonías de jóvenes princesas
cosas para nutrir  estos sentidos
que van deshilachándose de ausencias  

16 nov. 2012

in cestus


Tendré que
que aflojar nuevamente las urgencias
aterrizando sobre muslos casuales
que engañar la obsesión  
las torrenciales ganas de esa piel
por la que una y mil veces moriría
jamás habrá de humedecerse entre mis dedos
nunca saciará este ansia inagotable
inenarrable hambre
que  habita en mí
desde que mi primera célula vio luz
en su caverna acuosa.

15 nov. 2012

poder de síntesis


Para soltar algo que nos ha acompañado durante una eternidad, algo que nos estruja y va erosionando nuestras mentes, algo que congela y derrite el alma una y mil veces, que está presente en la vigilia y en las pesadillas, para escupirlo y que cualquiera que se asome a la pantalla lo sepa, muchas veces bastan cuatro líneas. 

13 nov. 2012

llegan


Mis amigos los vientos aulladores
que gritan disfrazando los silencios
las lluvias del otoño
que adornan con excusas la nostalgia
las algas impunes como brujas
que juegan con las soledades ávidas.

9 nov. 2012

fetichista

Esas botas me encantaban, pero quitármelas era un martirio, cordones larguísimos que a medida que iba aflojando de un extremo se ajustaban de otro y más se ceñían, y así hasta la desesperación, y con todo eso seguía usándolas. La primera vez que nos vimos se lo conté cuando me dijo que le gustaban mis botas, unas horas más tarde nos desvestíamos y él me sostenía recostada  en una de sus manos mientras con la otra me quitaba las botas sin tardar más de medio minuto, repito, con una sola mano. El sexo no fue para tirar cohetes, de un hombre con ese cuerpazo esperaba otra cosa. Pero aún sigo adorándolo.

6 nov. 2012

entonces


Todo el rato mirándonos entonces

Escondidos entre sombras intermedias

Debajo de otras miradas

Detrás de algunos gestos

Todo el rato buscándose los ojos

Sin disimulo ni risas

Sin euforia

Con la naturaleza precaria del deseo.

2 nov. 2012

me acuerdo


Cuando era adolescente teníamos, con mis amigas un código, cada vez que las cosas no salían como esperábamos y estábamos en un momento y lugar que no se prestaba a explicaciones, decíamos seis y de esta manera informábamos a las demás del resultado negativo. En alguna de nosotras el seis llegó a ser una muletilla que aún estando solas repetíamos cuando no nos gustaba algo. Marcia era la más sexy de todas, solía ser acosada por la calle mientras andaba con sus curvas indiscretas, en una ocasión en que un chaval desconocido  insistía en caminar a su lado suplicándole una cita, ella exclamó ¡seis! Él la miró extrañado y antes de retirarse le soltó, pues chica, sí que cobras caro.  

30 oct. 2012

de letras


Toda la vida les he adjudicado características personales a las letras, por ejemplo a la F siempre me ha costado encontrarla en el teclado, porque tiene para mí un carácter indeseable, la imagino solemne, desagradable y aburrida a pesar de ser la letra de la felicidad (aunque también de fiasco y forro) en cambio la J es toda ella juego, joda, jolgorio. La letra A siempre ha sido alma, amorosa, abundante, alimenticia, amiga en toda regla. La S zigzagueante, solitaria, saludable, soltera y soleada. La V es una letra práctica: de verdad y verde de vida y viajes. La E es fluctuante (otra odiosa palabra con F) a veces se encamina hacia la eterna placidez de los ensueños y a veces se encabrita como las embarcaciones.  La B de bueno, barco, barquero, boca, beso, bostezo y brisa. La O ojos, ojeras, olvido, oculto, olas y ondas. La P de poesía, pasión, poder, paz. La H es hermana y con ella han habido pocas cosas buenas.

24 oct. 2012

paseo por los infiernos


El west end de San Antonio en Ibiza a las tres de  la tarde un día de verano, mugre, borracheras, olor a orines etílicos, el barrio del  Rabal de Barcelona, los huecos apestosos bajo los puentes de las grandes autovías de Sao Paulo, inundados de yonkis, mendigos, desahuciados de todo tipo y color. Los suburbios del gran Buenos Aires, sus paradas de autobuses atestadas de gente sin esperanzas, la estación de Liniers con sus alrededores malolientes, la de Once. Suciedad, hedores, miseria.  Un ascensor atascado en un edificio vacío.
Un parque de cualquier ciudad latina un día domingo,  gente gritando, niños gritando a sus madres que le gritan, padres gritando, perros ladrando. Una pelota que va de un sitio a otro dándole a los ilusos que intentan leer tumbados en la hierba. Un suburbio de Kenia. Un hospital cualquiera. Una cárcel cualquiera.

14 oct. 2012

zombis

Me encontré los recuerdos
dispersos en la almohada
caprichos de la mente
que regurgita olvidos
ilusa
me creí que hacía siglos
que estaban todos muertos.

6 oct. 2012

perdida

Entonces la vida era dorada
como la periferia de sus ojos
que contenían las aguas furiosas de los abismos
desde sus labios entreabiertos
colgaban uno a uno
los deseos de todos los humanos
su piel encubría las bestias más feroces
maceraba dolores y abstracciones
Pero vuelvo a su boca
adonde me arrojé pidiendo
que nada jamás pudiera regresarme
y que acabó escupiéndome.

25 sept. 2012

perdón por el silencio


Cómo regodearse en palabras bonitas
si de éste lado y al otro
nos desmenuzan
cómo empaparnos del sonido
de estorninos que emigran
y hojas que invitan a jugar sobre ellas
mientras se escurre de la piel
el agua de las últimas olas
si suenan las sirenas de los cobardes
si  nos asfixian: el miedo de los déspotas
y el maloliente ego de la demagogia.

19 ago. 2012

exo

En la Arcadia soñada
palpando el sentido de la aventura
lamiendo el frescor de las hojas al alba
inmersa en aromas de reinos eróticos
sombras voluptuosas se proyectan en una pared
ritmo de embates y vaivenes
pequeños actos de lujuria
envuelto en seda.

8 ago. 2012

historieta de Consu


       Había pasado un par de semanas en Brasil. Se tumbó días enteros al sol, leyó varias novelas, tomó incontables mojitos. Pero echaba en falta un rollo veraniego. Cada tarde veía salir del agua a ese nativo imponente, con sus hermosos brazos cargados con la pesca ¿qué le había impedido intentar un acercamiento? En estas situaciones era cuando sentía que su tiempo, sus días dorados habían quedado atrás. Para la última noche preparó con aquellos amigos temporales que conoció en la posada  un luau, justo coincidía con la luna llena, encendieron una gran hoguera prepararon tragos explosivos y comenzaron a beber antes de la puesta de sol. Cuando cayó la noche estaba totalmente borracha, fue entonces que el pescador y sus amigos pasaron cerca de la hoguera y ella los invitó a que se acercaran, qué pena que la cabeza ya le pesaba demasiado y un malestar ascendente se generaba en su estómago, cuando el chico se sentó a su lado con la intención de ligar, ella lo miró, pero tuvo que girar la cabeza con urgencia para no vomitarle encima . En la nebulosa etílica comprendió que lo había perdido.

22 may. 2012

convite

Quedémonos así
dejando que las manos se burlen de la muerte
que los oídos bailen
al murmullo de agujas anacrónicas
y se rían los ojos del sol que se ha escapado.

6 may. 2012

borges

El porvenir es tan irrevocable
como el rígido ayer. No hay una cosa
que no sea una letra silenciosa
de la eterna escritura indescifrable
cuyo libro es el tiempo. Quien se aleja
de su casa ya ha vuelto. Nuestra vida
es la senda futura y recorrida
el rigor ha tejido la madeja
No te arredres. La ergástula es oscura
la firme trama es de incesante hierro
pero en algún recodo de tu encierro
puede haber una luz, una hendidura
El camino es fatal como la flecha
pero en las grietas está Dios, que acecha.

(Para una versión del I Ching; Jorge Luis Borges)

28 abr. 2012

azahares

A la hora en que despiertan los sueños
te dibujo en el agua
los naranjos destilan esencias de Afrodita
convoco tu mirada de neblina
tu risa que no llega al estallido
los gemidos que me cuentan una fábula
sobre ti me dibujo.

20 abr. 2012

te saco la lengua


La palabra canje siempre me ha sonado horrible. Sin embargo me encantaba verla escrita en las librerías de viejo, será que no me gusta porque me daban una por cada dos, siempre me tocaba llevar una muy ajada a cambio de las mías que entregaba nuevas, leídas y releídas en el lapso de una hora antes de correr a cambiarlas.
Sí me gusta mucho la palabra oportunidad,  que acabo de enterarme tiene un origen náutico. Deriva del latín: opportunitas y aludía a la situación de las naves al entrar a un puerto.

10 abr. 2012

saxo

Desgarro. Y a la vez, bálsamo contra la tristeza y el olvido. Zancadillas de la memoria que nos asalta con recuerdos de siestas abrasadoras en un pueblo del fin del mundo y de noches de aventuras y romances. Bossa legendaria que hermana a ricos y miserables.

7 abr. 2012

obsenidad

Arrebatado por las musas, el emperador Hsuang Tung no se sentaba a la mesa si antes sus cocineros no le hacían un relato completo y colorido de lo que iba a comer. Después, con gran ceremonia y gestos elegantes ( propios de la refinada dinastía Tang ) el monarca apenas probaba un solo bocado de algunos platos, en especial los que tenían zanahoria, a la que atribuía poder reconstituyente. Y si no le quedaba mucha hambre era porque no tenía mucha y porque además nunca le servían menos de ciento cincuenta manjares distintos.
(Abel González " Elogio de la berenjena")

6 mar. 2012

recordando a

...no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo.

Pero si pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te quedas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo. (Mario Benedetti)

29 feb. 2012

desierto

Suena a muy lejos
a tormentas de arena
a murmullos saharianos
a alguna rosa exótica
a mistral y a siroco
al frío de Siberia
a Atacama que embiste
a animales sedientos
a arenas germinales
a espejismos de vida
y a Sonora
que en el sonar redunda
y suena a todos los silencios.

26 feb. 2012

inspiración

Todas las visitaciones que tuve en la vida, llegaron, se sentaron y no dijeron nada.

(Clarice Lispector)

20 feb. 2012

sorpresa

Te buscan, te descubren
te exploran y van lejos
atraviesan tu piel
indagan debajo de los párpados
dentro de tus labios
se adueñan del ritmo de tu lengua
flotan en tu universo húmedo
juegan en tus rojas cavidades
captan el conjunto de la boca y la mirada
absorben tus gestos, adivinan las palabras
que fluyen de ti en colores
siguen, siguen mis ojos
llegan hasta tu mente
y está hueca.

18 feb. 2012

neruda

...Me dicen perteneces a la sombra
tal vez, tal vez, pero a la luz camino
soy el hombre del pan y del pescado
y no me encontrarán entre los libros
sino con las mujeres y los hombres
ellos me han enseñado el infinito.

(Así es mi vida, Pablo Neruda)

17 feb. 2012

gourmet

Hay algo en la consistencia caldosa que no acaba de gustarle, sin embargo el sabor está bien. La deja en reposo y se acerca a la ventana, la huerta brilla bajo la lluvia. Sale a cortar unas hojas de albahaca para la ensalada arrastrando consigo el calor fragante de la salsa.


Mientras lava las hojas se acuerda de Laura, de su pasión por las hierbas aromáticas. En sus días claros podía pasar tardes enteras con las manos embarradas, rodeada de plantines, oliendo a romero y salvia, quitando y poniendo de la jardinera a la tierra. Él entonces la miraba, desde esta misma cocina donde preparaba sus platos favoritos y buscaba mil formas de complacerla a través de la comida. Ella sonreía y se iba animando mientras ponía la mesa, cerraba los ojos y no los abría hasta que él hubiera dejado el plato listo frente a ella. De algún modo se amaron en el confuso tiempo compartido.


Él se fue dejando llevar, como aquella primera vez en la despensa cuando en los fogones se cocían las frutas con el azúcar y la piel caliente de aquella pastelera lo atrapó contagiándole su urgencia. Laura apareció de la nada una noche en que él preparaba empanadillas y se fue quedando. La primera vez había comido demasiado y arreciaba la tormenta, las noches siguientes fueron apareciendo otras historias que, al mejor estilo Sheherezade no permitían que él la quitara de su vida.


Cesare había nacido en Roma de forma circunstancial, su padre, un jerarca del gobierno militar, había sido enviado desde tierra sudamericana en misión especial por un año. Creció en una familia de la alta burguesía en un período en que el país despertaba con inquietud furiosa a las diferencias sociales. Era muy pequeño cuando decidió que el mundo no era un lugar soportable, comenzó a hamacarse durante horas, se encerró con su abuela y Alfonsa, la cocinera, en los braseros de la mansión familiar y aprendió la alquimia de los alimentos. Ese niño autista se convirtió con los años en chef y anfitrión de lujo, entregó su vida al arte culinario y a los amigos.


Los meses con Laura tuvieron un ritmo sincopado hasta que el silencio de ella se impuso como un alarido. Su casa fue tomada por Laura y su mutismo. Laura y la oscuridad. Un día no recogió los platos después de la cena, al siguiente no salió de casa, al tercero dejó de comer. Él conocía las voces del silencio, las recibió con indiferencia, continuó con la rutina de menús sabrosos, amigos a cenar, charlas frívolas. Ella se instaló en la sombra y él intentó atar cabos en la gruesa neblina que era el pasado de Laura, especuló con una infancia miserable, una enfermedad congénita; cargó con su locura hasta que no pudo seguir haciéndolo. Buscó entre los pocos conocidos comunes a alguien que pudiera darle datos, hasta conseguir el número telefónico de los padres allá en la otra orilla; no les dio opciones, les dijo lo que había, fue a la bohardilla donde ella había vivido antes de conocerle, amontonó lo que encontró en una maleta y la embarcó después de un cuerpo a cuerpo salvaje en el cual ella se cogía de los marcos de las puertas que iban atravesando, negándose a partir. Respiró aliviado al salir del aeropuerto, abandonaba un laberinto en el que se había perdido sin haber tenido nunca la intención de explorar. Fue algo difícil y continuó siéndolo con la noticia del suicidio de Laura. No llegó a sentirse mezquino, comenzó a cargar con su ausencia. El sitio vacío en el rincón de la sala estaba ahora más lleno que entonces, Laura pintando con huevo las empanadillas, rallando queso para la pasta, haciendo ramilletes con las flores robadas en los jardines vecinos.


Ha parado de llover. Definitivamente algo le falta a la salsa. Arroja a la basura el contenido de la olla y comienza a picar cebollas.









16 feb. 2012

el abrazo

Por si no me recuerdas, te diré un lugar y una fecha: Lugo, finales de 2002.

Una casa de citas con agradables vistas a orillas del río.

Yo había aterrizado allí hacía unos días, cómo y porque, aún me lo pregunto.

Me avisaron que un cliente esperaba en la sala. Cuando entré a

presentarme, encontré a un hombre hermoso, con los ojos empañados de

bruma, viendo caer la nieve desde la ventana.

Contrataste una hora y media de mi tiempo, fue un rato de sexo, vivido con

la pasión de los que ya se han jugado casi todo. Hubo armonía, y quizás más

entrega que en muchos romances de nuestro prolífico pasado amatorio.

También hablamos bastante. Del Prestige, que había infectado tu tierra, de

los emigrantes retornados, de Galicia maltratada. La literatura no pudo faltar,

aparecieron Conrad, Cèline, Salinger. Éramos muchos en esa cama.

Cuando quise saber qué escribías, sonreíste negándote a responder.

No registré en ese momento la dimensión de nuestro encuentro. Ni la

intensidad de un abrazo, del que aún no me he soltado.

Me quedé en la ciudad un par de días más desde esa tarde. Estuviste

presente cuando paseaba a la vera del Miño y mientras deambulaba

alrededor de la muralla.

Luego volví a mi isla apacible. Sigo dictando clases en el instituto y corriendo por

la bahía cada tarde, mientras esquivo las oleadas de alemanes con sus perros.

Ya ves que no todo era inventado.

No te busqué, pero estuve atenta. Me regocijó encontrarme, en la solapa de un

libro, con tus ojos de bruma.

La vida nos ha seguido pasando. Tal vez ambos hemos viajado

de a ratos con la sensación de vivir en un mundo que apesta, y por

momentos no hemos tenido más remedio que ser felices.

Como todo lo entrañable que perdemos y no nos resignamos a dejar de

buscar (la foto de un hijo, el juguete favorito de la infancia), he pasado gran parte

de este tiempo, tratando de recuperar aquél abrazo. Ese momento dorado, en que

nos desintegramos para incorporarnos al caos y al orden, al dolor y a la

alegría, a la desolación y al abrigo, a la muerte y al renacimiento. El

instante en que esos personajes que nos habíamos inventado,

se diluyeron y nos desarmaron.

Estoy segura de que lo recordarás, los narradores atesoran las emociones.

Después de diez años, he descubierto tu obra y la he devorado, me gusta.

Y a la vez descubrí que he vivido contigo la jornada de amor más breve y

luminosa de mi vida adulta.

Esta tarde de diciembre en que inusualmente cae nieve en la isla, mientras

miraba los copos deslizarse al otro lado del cristal, me asaltó la urgencia

de escribirte, y compartir contigo un homenaje al abrazo perdido. Confesarte

esto que llevo guardado, y proponerte un brindis a la distancia, a través de

una carta tardía.

9 feb. 2012

el joven Spinetta (retales)

El flaco jugando con sus rizos sentado en una mesa del bar La ópera y nosotras a la salida del cole presumiendo de ojos de papel y Anas insomnes de primero del bachillerato, acercándonos a darle el coñazo con cualquier excusa. El flaco junto a David Lebón en los pequeños teatros. Luego en el Luna, luego en Obras. Más tarde en Gesell grabando una peli en invierno y luchando con la sudestada. Luis Alberto y sus tics de adolescente eterno. Hasta otra, capitán Beto.

8 feb. 2012

gaia

He salido a trotar
por mi planeta húmedo
con la mochila cargada de ausencias
bajo mis pies el suelo se lamenta
aúllan las raíces
y me llaman las voces de todos los senderos
Telaraña de mundos
turbia madeja de prósperos vicios
la brisa pide agónica
algún ángel prestado.

7 feb. 2012

pija en bancarrota

Me chifla, tiene mil caras, siempre diferente dependiendo de donde lo mires, le he escrito un poema dijo, parándose y obligándome a hacer lo mismo: "hombre poliédrico de ásperas aristas, déjame perderme en el laberinto de tu sombras" el señor en cuestión es un anciano horrible, con muchísimo dinero, eso sí, y ella debe buscarle una veta lírica al intercambio.

6 feb. 2012

llena

Te espero allá
donde la luna transforma los escombros en gemas
para jugar tras la muralla
a todo lo posible
quiero tu olor impreso en mis declives.

5 feb. 2012

de memoria

Las cosas se imprimen por capricho en el recuerdo, sin que les demos permiso.

"El pasado nunca se repite, pero no hay duda de que rima con el presente." (Mark Twain)

31 ene. 2012

tanto de todo

Le he regalado horas a tantos cuchitriles
deambulado por tantas sórdidas estaciones
me he estrellado contra tantas sonrisas
que ya no cuento las magulladuras
en mis manos de gloria y de vergüenza
ni en mis pies enlodados por millares de atajos
A veces huele a sangre entre las flores
de tantos asesinos ventilados
la vida se desliza entre neuralgias
Y antes de morir
ya estoy ausente.

30 ene. 2012

tarde

Descubro que el juego
consiste en saltarse las reglas
que al final dejamos que nos roben las palabras
después se van las risas
y luego la poesía se va
flotando en el agua de los sueños.

29 ene. 2012

una novela

"La cena" del holandés Herman Koch, magnífico entramado entre política, paternidad, lo injustificable y siniestro.

28 ene. 2012

con sabor a lunes

Hoy es sábado, pero mi mente no quiere registrarlo, mi cuerpo corre de un lado para otro con la esperanza de no llegar tarde a ningún sitio, se me caen las cerillas de la caja y me angustia ese imprevisto que hará que el tiempo no me alcance.
No encuentro la tijera ni la llave de la moto. No es martes, día de las brujas, cuando los barruguets suelen esconder las cosas, ni jueves, día de la magia. Entonces ¿quién andará por ahí haciendo desaparecer los días?

27 ene. 2012

la fuertes

"...sabe a poco la vida si no tienes
más manos en las manos que te dieron
al final escogemos un lugar peligroso
un pretil, una vía
la punta de un puñal donde pasar la noche."
( G. Fuertes: Obras incompletas )

sutterella

¿Una colonia de bacterias intestinales responsables del autismo? Tenía razón mi amigo Rudy, el jefe del cuerpo humano no es el cerebro sino el culo.
Para quién le interese el tema, hay un buen blog: curiosidades de la microbiología, donde se puede leer sobre el género.

24 ene. 2012

absorta

Miro como se refleja la península en esta hora roja del poniente. Denia y su costa se meten en la casa colándose en el horizonte, entre el acantilado y la Conejera. Cosas de un invierno disfrazado de primavera.

10 ene. 2012

ninfa (narrando la pobreza)

A pesar de la gracilidad a la que alude ese nombre, a mí ninfa siempre me ha sonado a arrugas, a soledad y a dureza.
Había nacido en un caserío perdido en una provincia entre dos ríos y se había casado mayor para su época, a los veinticinco, y aún así tuvo tiempo de parir siete hijos. Como era mi abuela, la he conocido vieja, en esa época los abuelos no se veían jóvenes. Una criolla tan altanera como desvalida, con las manos crispadas, vestida siempre con un batón floreado que se abrochaba por delante con una hilera de botones cuadrados que iba desde el escote al ruedo. Cada vez que me tocaba ir en bus hasta el pueblo vecino, la aventura de hacerlo sola se marchitaba al pasar frente a su casa durante el recorrido y vislumbrar el techo de chapa medio oculto detrás del paraíso, el rancho me producía una mezcla de pavor y tristeza. Mi rechazo a su pobreza me llenaba de prejuicios contra ella. No tenía electricidad y su única diversión eran la radio y el vino. Venía a casa a veces en domingo y se quedaba a dormir porque por la tele daban Titanes en el ring y acababa tarde. Algún sábado cuando mi padre no andaba de humor para aguantarnos, mi madre nos llevaba a verla, íbamos con provisiones y pasábamos el día con ella. A mí no me gustaba ir, era una casa muy lúgubre. Al entrar me penetraba el olor de la miseria, al humo del brasero, la plancha a carbón, la mesa estaba forrada con un tapete de hule lleno de roturas y carpetones de plástico imitando encaje sobre las estanterías. Recuerdo las siestas hundidas en el sopor del verano, y las bolitas de paraíso colándose por la puerta siempre abierta del rancho pasando a formar parte del suelo apisonado. Una sola ventana en la salita que hacía de comedor y cocina y detrás de una cortina de tela, la pieza de la abuela, un cuarto oscuro con una cama de hierro y la foto del abuelo, muerto hacía décadas. Lo único que amenizaba esas visitas era la merienda de pan con miel que nos ofrecía Ninfa, un dulce poderoso que me rascaba la garganta. Cuando por fin nos marchábamos nos decía adiós moviendo la cabeza con la ternura bien disimulada. Yo no me daba la vuelta, caminaba con la vista fija en el suelo intentando sin éxito sacudirme la jornada de Ninfa y miseria. Tengo intacta su figura solemne, recortada al caer la tarde en medio del sendero de tierra, la vista clavada hacia donde nos alejábamos y los pies agarrados al suelo, fundiéndose en el camino bajo el peso de las piernas, la silueta desdibujándose hacia arriba mientras la mente se le escapa hacia otros días y otras horas, más jóvenes. Intacta, como la pena que se me metió en el alma el día en que mis piadosos abuelos paternos me enviaron a hacerle una visita sorpresa. Entonces tendría yo doce años y con mis padres y hermanas nos habíamos mudado a la capital, pero a mí me hacían pasar los veranos en el pueblo con los viejos mientras los demás trabajaban. Al entrar al rancho encontré a la abuela en la sordidez de su intimidad, sentada y dormida, con la cabeza sobre los brazos cruzados apoyados sobre la mesa y dos botellas de vino vacías a su lado. Creí que podía estar muerta, por un momento pensé salir despacio, tal como había entrado y una vez fuera echar a correr, en lugar de eso dije “abuela” y ella levantó con esfuerzo la cabeza y mientras que su memoria emergía de la maraña de sueño y alcohol, me preguntó tú quién eres, “soy Paula, la hija de Blanca”, después de unos segundos de perplejidad en que las dos nos miramos sin reconocernos, estiró los brazos con torpeza, me pegó a su cuerpo que intentaba enderezarse y estalló en un llanto desgarrador. Recuerdo el contacto de su piel húmeda y arrugada sobre mi cara y sus manos incrustándose en mis huesos, me desembaracé con violencia de ese abrazo desesperado y entonces sí eché a correr, corrí por las calles del pueblo hasta que cayó la noche y regresé a la casa de los abuelos con una mentira flaca tragándome la vergüenza y el secreto. Un secreto que tal vez ella nunca creyó que guardara o tal vez ni lo recordaba debido a la amnesia que deja la borrachera. Con la fuerza que otorga la angustia, enterré ese episodio y grabé para siempre en mi memoria a la abuela erguida en medio del sendero. No había pasado mucho tiempo de aquello cuando la sacaron del rancho inconsciente y una ambulancia la llevó al hospital donde pasaría sus últimos días sumida en un entrevero de ensoñaciones, deseos, recuerdos. Cada sábado acompañaba a mi madre y me pasaba largos ratos a su lado intentando adivinar por dónde viajaba su mente mientras el cuerpo se mecía en las olas de la muerte, cómo esa anciana, que alguna vez había sido joven y tal vez guapa, decía adiós a un mundo que le había negado casi todo. En mi hermetismo la compadecía y la admiraba por su entereza, jamás la había escuchado quejarse y salvo ese instante fatal en que nos hermanamos en nuestros miedos, nunca la vi llorar.
No, no me remite a una Dafne aterrada convertida en cerezo, ni a doncellas cantarinas de pieles impolutas, Ninfa simboliza para mí el estoicismo y la garra.

4 ene. 2012

año nuevo

A pesar del invierno y del peso del tiempo, los días comienzan a alargarse, los campos rezuman verde y los almendros florecen, el mar cambia de forma cada día y cuando acabamos acostumbrándonos a las bufandas y a los calcetines gruesos ya es la hora de archivarlos en algún cajón.
Por suerte, la vida.

abulia

Despierta, deambulando entre las sábanas bebiéndome el silencio con la memoria repleta de tatuajes un rayo de polvo luminoso se instala entr...