perdida

Entonces la vida era dorada
como la periferia de sus ojos
que contenían las aguas furiosas de los abismos
desde sus labios entreabiertos
colgaban uno a uno
los deseos de todos los humanos
su piel encubría las bestias más feroces
maceraba dolores y abstracciones
Pero vuelvo a su boca
adonde me arrojé pidiendo
que nada jamás pudiera regresarme
y que acabó escupiéndome.

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