30 dic. 2013

inacabado

Dispersos han sido todos los días de un año difuso, que empezó con un híbrido invierno al que siguió una primavera irresuelta, atrapada por un verano  que fue deshilachándose antes de que el sol lograra imponerse, para insertarnos en  la espesura de un otoño que ha quedado impreso hasta en las últimas horas del 2013. Lo único real ha sido la untuosidad plateada del mar bajo las lunas y la intermitencia del faro que se enciende para nadie.

26 dic. 2013

sustancia

Despertar tiene un punto gelatinoso, ese estado en que los pensamientos  aún no se han vuelto imágenes y conservan el misterio de la abstracción, cuando el cuerpo se confunde con las sábanas y la mente es un revoltijo de información confusa, pegoteada. Un estado similar al que se encuentra el gusano, envuelto en babas antes de transformarse en mariposa. Todo es pegajoso en la naturaleza, la semilla germinando en la tierra lodosa, los crocantes manjares que acaban en un bolo blanduzco dentro de nuestras vísceras resbaladizas.
Nosotros mismos, que no somos más que el producto obtenido de la mezcla de dos viscosidades.

25 dic. 2013

t o n

Fuego o hielo
la tibieza me provoca náusea
Vigilia o pesadilla
la duermevela me espanta
Oscuridad o mediodía
la penumbra y su grisura me ahogan
Salvajes o  ángeles consumados
me aburren los hipócritas creyentes                                                    
La furia de febrero o la combustión de agosto
ni presuntuosos mayos ni vacíos noviembres.

21 dic. 2013

invierno

La bola de luz andaba por ahí
tocando el universo
traduciendo las sombras
transformando los venenos
en manjares
la bola de luz
que regalaba libros en tardes lluviosas
y en tristes noches festivas
creaba nacimientos
en la escena del crimen.


19 dic. 2013

gloria

...Yo quisiera ser ángel y soy loba
yo quisiera ser luminosamente tuya
y soy oscuramente mía.
                                      Fuertes

10 dic. 2013

ojos

Oscuros, transparentes
soñadores o inquietos
agrietados por la aridez de la noche
en los insomnes
enormes en el espanto
de lo que nunca debíamos haber visto
cerrados con violencia
cuando los pensamientos caminan la tragedia
y la mente supera la marca 
de sus peores pesadillas
hurgando entre la nada
los ojos de los ciegos
añorantes de luz
inútil  brújula
que marca sueños
de sombras emborronadas. 

1 dic. 2013

delfines

Ayer ha llovido toda la tarde, a ultima hora se desató un viento fuerte y las olas se hicieron enormes, me he puesto a mirar pelis en el ordenador,  vi una de tsunami para concordar. Antes de medianoche me preparé para dormir, pero cada vez que cerraba los ojos veía delfines, al principio esto me iba llevando hacia el sueño, sólo que luego comenzaban a hacer piruetas y a chillar y me desvelaban. A la una me levanté, me preparé un porridge que resultó incomible y leí un rato para que viniera el sueño, cuando apagué la luz aparecieron los delfines. Puse otra peli, sobre premoniciones, estaba bien pero iba a ritmo muy lento, cuando miré el reloj eran las cuatro. Jamás tengo insomnio, me resistí a tomar lo que sea, cuando volví ver delfines me levanté, el viento azotaba todo lo que hay en el balcón y abrió el armarito donde guardo los trastos. Miré hacia el faro por si lo de los delfines fuera un mensaje, suelen mandar mensajes telepáticos, aunque no suelen aparecen por estas aguas y menos en invierno. A las cinco empecé a tener frío y a preguntarme qué hacíamos tantos individuos malviviendo en este planeta y creyendo en el destino.
Como no era un cuestionamiento propicio para el momento, con intención de alejarlo me levanté a escribir un relato donde en una noche de calor, durmiendo en casa de una amiga, me despertaba debido al bochorno y al olor a tabaco que subía desde la planta baja. Bajaba a la cocina y salía a la terraza, allí estaba Andrés, su hijo, fumando, medio desnudo e insomne, un hombre de más de treinta años a quien no veía desde que tenía diez. No bebíamos nada, nos mirábamos y nos enrollábamos, él lo había dejado con su novia y yo andaba un poco ansiosa. No llegamos a acostarnos, creo que percibí en su lengua cierto gusto a duda mezclado con sueño.
Finalmente a las seis me dormí renegando de mi pacatería ficticia. Esta mañana al levantarme aún llovía y había viento, pero brillaba el sol. Hice mis respiraciones  y frente a la ventana aparecieron tres olas oscuras, que en seguida se transformaron en los saltos sincronizados de tres delfines y nadando con ellos había un grupo de surfistas. Esto no suele pasar en invierno. 
Aquí estoy, tratando de captar el sentido de todo, buscando los caracteres delfínicos que habitan en nuestra especie y preguntándome si el cuento habrá sido provocado por los cetáceos, que al igual que los humanos, también practican el sexo recreativo.

24 nov. 2013

solipsismo

En un cerebro habito
donde todos son callos
cortezas y cisuras
lóbulos y espinas
ilusiones temporales
moléculas del sueño
donde discurren los misterios
que llamamos consciencia
y giran los sentidos
envueltos en materia densa
bailando una danza eterna
sincopada, feroz.



13 nov. 2013

fractal


Desorden en la cocina, la sala, el baño, dormitorios, no digo nada, no es mi casa. La humedad de la ciudad, el aeropuerto, por suerte vuelvo a la isla. Cuando voy llegando, Gala llama para quejarse porque el novio no bebe de su fuente, dice que cuando ella le pregunta si le da asco, él dice que no, que todo está bien, pero no bebe. Sugiero que, si eso es muy importante para ella, ponga la energía en otro sitio, está tensa por las ganas acumuladas, mientras hablamos, repaso la estantería de la entrada que en una semana ha acumulado polvo, mi mano golpea a la diosa griega que cae estallando en pedazos, amaba a esa estatuilla. Junto los trozos y miro el correo en el móvil (nunca lo hago), el administrador de mi edificio, portador siempre de buenas noticias, me informa que han entrado a robar en mi refugio apocalíptico. Le digo hasta luego a la diosa abundante y tapo el cubo. Ely me llama para tomar un té en la cantina del puerto, tengo media hora, bajo, me cuenta que su niña de 12 años la insulta y rompe cosas cada vez que la despierta para ir al colegio, que cada día llega una hora tarde y ya han llamado de la dirección para recordarle que es un delito no enviar a los hijos al colegio. El móvil otra vez, alguien para pedir una cita, le duele el pecho, ha perdido el deseo y le aterra quedarse a solas con su compañero, llora al pensar en el sexo. Quedamos para mañana, hoy está todo cogido, sigo escuchándola durante un rato, después de haber prestado la oreja a mis amigas durante horas, qué más da. Entro en la ducha mientras me cepillo los dientes, pongo la maleta bajo la cama y tiro la ropa a la lavadora. 
Mis pacientes me dan plantón, la agenda del día ha quedado en blanco. Me consuela pensar que mis problemas sólo son económicos. Un grueso libro cae sobre mi pie al desocupar la mochila, queda hinchado y duele. Hielo.

Tenía en mente escribir una poesía.  

26 oct. 2013

temperatura

Cantan los grillos aún tan entrado el otoño. Hace un par de semanas que no dejo de escucharlos, en la sala, en el dormitorio, cuando me despierto de madrugada y voy al baño borracha de sueño, los escucho. Ellos tal vez no saben que suenan a destiempo entre la bruma nocturna. Hay algo muy especial en esos cantos tardíos que no logro descifrar, o me da pereza hacerlo. Y como los grillos muchos también andamos inciertos entre los cambios estacionales, con ardores inoportunos y humedades intrusas.

5 oct. 2013

octubre

Será el otoño o esta tierra llena de rarezas, o que el infinito es algo que no entiendo, como no entiendo el tiempo, las tormentas solares, ni lo que nos perdemos por no estar en todos los sitios.  Y al no tener raíces, sino hilachas desperdigadas por unos cuantos lugares, no sé por dónde andarán tantas emociones perdidas. El viento, aunque no sople, se ha metido en mi sangre y me ha vuelto ligera. Tal vez, hueca.

6 sept. 2013

tribu

Allí es donde de tanto en tanto regresamos
impregnados del viscoso lastre de la nada
renegando de contratos  aberrantes
luego de transitar galaxias de desamparo
de andar perdidos entre rotundas oquedades
ahí es donde parece que siempre hay un espacio
en el cual resulta natural acomodarse
y hay algunos que entienden nuestra lengua.


29 ago. 2013

manos

Deben ser pretextos, pero ponerme a escribir en verano, más allá de lo estrictamente laboral se me complica.
Así, mientras miraba ir y venir las manos de aquellos que recogen de la playa todo eso que nadie debería olvidarse de arrojar a las papeleras, he decidido poner yo también manos a la obra y acceder a este blog. 
Esta tarde ha venido a verme Bruno, necesitaba un masaje y calor local, estaba más contracturado y guapo que nunca. Me olvido del mundo cuando él se tumba en la camilla, para adueñarme de su espalda y disfrutar, él también parece que disfruta aunque por momentos la cara se le contraiga por el dolor, mis manos viajan desde la cintura hasta los hombros, desde los hombros hasta los brazos, desde los brazos hasta los dedos, aprietan sus músculos mientras le dicen que me encanta, rozan una y otra vez la pequeña cicatriz que tiene en mitad de la escápula, me inclino sobre su cabeza para estirar la nuca y al masajear el cráneo me inunda la fragancia de su pelo, es un olor familiar, íntimo, mis células reaccionan a sus feromonas y dejo que los dedos se pierdan entre la mata. Al darle la vuelta recorro con gusto toda su cara, la frente, las orejas, la mandíbula. Antes de despedirnos miramos un rato el mar, no hablamos, total para él soy sólo un par de extremidades superiores, tal vez no esté enterado de que tengo orejas. Se marcha radiante, me quedo con las manos tensas, pensando en el abrazo que jamás nos daremos y colmada.
Cualquier excusa es buena para ser feliz.


18 ago. 2013

sapiens

Algunos nos hemos preguntado muchas veces qué sentido tienen los sueños.
Y es tan obvio que desnuda la neurosis de la que se alimentan nuestras almas.
Para qué van a estar sino para salir por un rato de este extraño útero donde
flotamos, donde sólo hemos aprendido a imitar y hemos crecido imitando, la
postura, el movimiento, la violencia. Y vivimos imitando, como nuestros primos
los mudos, pero más pretenciosos, más torpes. Eso sí, dueños de la palabra.
Burdos imitadores de un icono en desuso, que habla cuando nadie lo escucha
y se mueve sólo cuando no lo ve nadie.


11 ago. 2013

reciclaje


He recuperado mi casa después de tenerla alquilada un par de semanas, vuelvo a deambular  feliz, desnuda y descalza. Gipsy  King canta en el hotel de aquí al lado, desde donde llega la fuerza de su voz y el palmeo flamenco. En la nevera encontré una botella con un poco de vino catalán, lo dejaron los inquilinos japoneses que se han ido ayer, me serví  media copa, le eché un poco de limonada y resultó un tinto de verano, es la misma marca que compraba cuando vivía en Barcelona y comenzaba a enrollarme con David, luego me pareció un mal vino, al tiempo que David dejó de atraerme y decidí no comprar más productos catalanes, algunos de los cuales comenzaron a caerme gordos por fanáticos. Quizás la parejita que habitó mi casa habrá bebido este vino encantada, tal vez tengan que pasar años para que comiencen a ponerle pegas al recuerdo del tinto del Penedés, cuando ella posiblemente recuerde que durante la cena él habló tres veces con su madre por el móvil, o que después de esa noche maravillosa, el amante despertó con mal aliento y mantenga ese dato como el principio del fin, o  quizás sea él quien la inmortalice con horror como la noche en que ella buscaba en la cocina palillos para mondarse los dientes, o que fue entonces cuando la descubrió fingiendo un orgasmo. Y sin hilar tan fino, se podría  pensar que alguno de los dos o ambos, recordará esa velada con nostalgia de cuando eran hermosos y despreocupados.

De quién o de qué tenemos nostalgia? Quizás echamos de menos las ilusiones, ilusiones de cosas importantes o tonterías que nos han hecho ilusión en su momento. Por ejemplo Gipsy King, cuando lo escuchaba y bailaba con sus canciones allá en el Atlántico sur, era para mí impensable que algún día lo disfrutaría en vivo tumbada en el sofá de casa, y sin embargo cada jueves está aquí metiéndose en mi vida a la hora de la cena. Aún con esta cotidianidad, el grupo gitano no ha perdido para mí la magia (sólo que al escucharlos hoy tal vez eche de menos la época en que los escuché por primera vez) en cambio sí lo han hecho los catalanes y David. También podríamos sentir nostalgia de la solidez de algunas ilusiones que para otros permanecen intactas, mientras caducan con celeridad en nuestro micro mundo.


Hace algunos días descubrí que me gusta Bruno, por jugar, porque es muy, pero muy guapo y porque hasta ahora nunca tuve un rollo con un tío casado (si lo he tenido no lo recuerdo o no me enteré en su momento) y me apetece probar algo diferente, y por una vez no tener que escuchar la frase de que podríamos pensar en compartir algo más que los ratos libres,  si él mañana se enamorara de mí al punto de querer pasar a mi lado más tiempo del que implica algún encuentro furtivo, le sugeriría volver rápidamente a su casa. Quizás ya esté sintiendo nostalgia de Bruno, que no está enterado de mis intenciones de enrollarnos.

3 ago. 2013

sunset

Una cama deshecha y un corazón quebrado
un paisaje dibujado tantas veces
gotas entre los pliegues azules de las sábanas
los rayos  de un sol que no quiere apagarse
hay que mover el tiempo
para que vuelva a ser cualquier día menos hoy
Una cama deshecha y la nevera vacía
el sonido de un saxo 
que se eleva hasta clavarse en la garganta
y no callará mientras sigan los aplausos.
  

2 ago. 2013

agosto

Ya lo dijo Einstein, el tiempo no existe tal como nosotros creemos entenderlo, además de ser relativo, un día pueden ser años en otras dimensiones y un mes puede perderse como se pierden segundos mientras miras fijamente el reloj o mientras te cepillas los dientes. Las higueras que siempre en julio rebosaban de color morado, aún tienen los higos verdes, otras aún no tienen frutos, los días van acortándose sí, pero dónde habré estado mientras las noches y los días pasaban como bólidos. Es como si se  hubiera abierto un mes de instantes entre instantes y algo se hubiera escapado por otra dimensión, como si el mes se hubiera traspapelado o algo me hubiese abducido para, al cabo de un rato, lanzarme sobre agosto.  

12 jul. 2013

wellness

Los del botellón están  por abandonar la tarima cuando suena tu despertador, te despiertas  recordando Soy leyenda, los gritos de los zombis que no dejan dormir, haces los ejercicios, meditas (eres la capitana de tu vida) y bajas a darte un baño, hace demasiado calor ya a las nueve y media. Dejas el pareo sobre la piedra y ves ahí, tirado entre la arena y los arbustos, un bolso de chica abierto, las cosas asomando, un teléfono de alta gama, un monedero con 80 euros, un tubo de vaselina y una bolsa con pastillas azules, lo dejas al lado de tu pareo, te pones las gafas y entras, no hay medusas, las gafas te aprietan la nariz mientras vuelves nadando mariposa. Sales del agua y haces la revisión, hay un paquete de Marlboro, un mechero, chicles, una tarjeta de crédito de Barclays a nombre de Helen Murray, otra bolsita con más pastillas azules (en total 40) y tres papeletas con cocaína. Antes de subir a casa tiras el bolso blanco del H&M, el tabaco y la tarjeta, los éxtasis y la coca es mejor tirarlos al wáter. Llamas el ascensor pero cuando llega y entras en él, te arrepientes, sales y subes por la escalera, a ver si se queda el ascensor en medio del trayecto y Nico, el vecino solidario, ya se ha ido a trabajar, no lo resistirías. Te duchas y sales a comprar: una crema para la cara, semillas de chía, bebida de arroz y un batido natural y energético, llevas a liberar el smart phone y compras un cargador. Esta noche los gritos agudos de Helen Murray no impregnarán el botellón.

2 jul. 2013

julio

Es la hora del jazz, desde el hotel de enfrente llega la voz urbana y sinuosa de la cantante entrelazada con los acordes de un piano discreto, como si al pianista le avergonzara intentar suplir el espectáculo que acaba de dar el sol antes de que el mar lo ingiriera, es la hora de la cena para los latinos y de la segunda copa para los sajones, la hora en que los ojos me pesan y me digo que tendría que escribir algo, lo que sea, antes de apagar el ordenador, cuando un regusto amargo de las cosas que no he contado y van perdiéndose en la blandura de la memoria, me dice que ya han pasado los días de derrochar el tiempo. Los lánguidos aplausos enmarcan lo anodino de esas veladas hoteleras, de pronto suena una bossa nova y todo parece acomodarse, las caras tostadas se vuelven más expresivas, la gente que anda por el paseo ríe a carcajadas, los rojos del horizonte se vuelven más intensos a medida que la noche se instala. Algunos turistas felices se mecen, aún dentro del agua, con la tranquilidad de quien sabe disfrutar.



 

30 jun. 2013

los mapas del deseo

Repartí mis pasiones sin discriminar
entregué mis caricias
desparramé jadeos
entre pieles amigas y entre pieles hostiles
embebida en los fluidos  
de cuerpos que tal vez ni he mirado
arrebatada bajo soles en calma
y caminos de lunas naranjas
he planeado libre sobre músculos tensos   
presa de  hermosuras despóticas  
aferrada a cadenas voluptuosas
Después de todo lo vivido
la espesura del ensueño acabó penetrándome.


23 jun. 2013

la nit de Sant Joan

Las brujas ya se internan en las canteras o suben a las montañas para ver la luna aún más grande e invocar a los magos. Se untarán con  mieles y resina de pino y de cedro, quemarán incienso, romero y lavandas, algunas se bañarán desnudas en las aguas oscuras y luego bailarán. Las feas pedirán belleza, las guapas dinero, las malas ofenderán a la luna, las fuertes se entregarán a ella. Muchas llegarán desde tiempos pasados sin que nadie lo note, camufladas entre la fauna colorida del verano isleño.
Algún Juan no ha de reconocer su nombre en la hondura de la noche. Mientras en los pueblos arderán las hogueras, se escucharán palmoteos, cantos verbeneros y gritos de niños. Los viejos llorarán soledades antiguas, los jóvenes lanzarán su soledad sobre otra. Algún Juan no saltará entre brasas, quedará atrapado en la nada.


18 jun. 2013

creciente

Vuelve a crecer la luna
y seguimos caminando esta realidad
letal e ilusoria
percibiendo un mundo sólido
compuesto de átomos vacíos
El negro agujero de la consciencia
gira en la espiral
pariendo universos inconclusos
fracturados, dormidos. 

4 jun. 2013

junio

La noche se desgaja
entre pulsos  dormidos
y sueños agitados
por gritos de borrachos
que bajan a la playa
jugando al descontrol
a la amnesia siguiente
La noche inacabable
para insomnes frecuentes
dedos que zapean con hastío
sabiendo que el descanso no es lo suyo.
La noche se revuelca en historias
que siempre están comenzando.

25 may. 2013

de luna en luna

Sólo vivo las lunas
lo demás son espacios
de blanca oscuridad
tumbos y laberintos
de silencios furiosos
de sueños aplastantes
de  eclipsadas esperas

23 abr. 2013

alunada, aliterada


Tardé un rato en darme cuenta de que el insomnio era causado por la luminosidad de la luna que languidecía amarilla sobre una escultura plateada incrustándose sobre el agua.
Mujer de brazos abiertos, lunática creación luminosa, marcando la hora del abrazo, llamando por igual a ángeles y fantasmas, diosas y demonios. Fuente, flama, furiosa obstinación de ocaso en la madrina de todas las madres.

19 abr. 2013

perpleja



Estallan los geranios. Los peces saltan encantados de verse reflejados en el agua durante unas milésimas de segundos, los cormoranes bucean y triunfan, las ovejas y las cabras se han reproducido, los antiguos torrentes se han convertido en selvas. Entre tanta exuberancia se disipan las ideas, todo se funde en esa creación perpetua y se va hundiendo como las raíces silenciosas, en la oscuridad de la tierra.
Me he quedado sin palabras


5 abr. 2013

nada serio


La bacteria había estado soportándolo desde la sofisticación del microscopio, harta de verlo meterse en su historia y la de sus antepasados, siempre investigando sus hábitos alimentarios y hurgando en todos los posibles entornos donde  pudiera reproducirse. Ella ahora también lo miraba, veía una montaña color piel (el dedo índice) moviéndose del teclado al mouse, del mouse a las gafas, de las gafas a la lente y otra vez a las gafas.
Nico se quedó helado cuando le avisaron que habían ingresado a Jorge en estado de coma, parece que se había desplomado en el laboratorio mientras trabajaba. Dio algunas vueltas con el teléfono en la mano y salió para el hospital cuando pudo reaccionar, al llegar ya estaban allí sus amigos, uno lloraba y los otros pensaban por dónde empezar a moverse, Jorge había muerto unos minutos antes.
Nico quiso saber más, cómo había sido, si habían arriesgado algún diagnóstico al examinarlo.
-- Vete tú a saber – respondió Carlos  -- dicen que tenía el bicho.

26 mar. 2013

pertenencias


Sólo somos dueños de trocitos de nada, retales de momentos esfumados, algunas construcciones de cartón y poco más. Del material del que están hechas las ausencias inventadas, que por imaginadas, parecen más ausentes. Y somos a la vez, propietarios de un rotundo archivo de ausencias concretas.
Pero qué importa la intangibilidad de nuestro patrimonio. Siempre nos queda la incertidumbre.

16 mar. 2013

más vino


Pensamientos atrapados en las copas
enfrascados en nostalgias, los sentidos
embebidos en el oscuro caldo del anhelo
sin saber qué es lo que el alma codicia
cuando se enlodan los ojos de amarguras arcaicas
trozos de barro que han quedado adheridos
a la entretela viscosa del instinto.

13 mar. 2013

vueltas


Hay viajes donde nos volvemos cuatro, seis o diez horas más jóvenes y en alguna que otra parada nos topamos con una juventud aún más íntima y remota,  en medio de senderos que han mutado en avenidas, pero que no han logrado esconder la estela de nuestros pasos. Nos sofoca el vaho tórrido de los parajes olvidados y el sudor del tumulto se mezcla con el nuestro, tan pretérito, que es nuevo.  Vemos gente sin  entender cuando ha envejecido, si aquella última vez era casi adolescente. Por momentos no sabemos si llegamos a otro mundo y por otros, sentimos que nada ha cambiado,  algunas costumbres tal vez, los ancianos se han vuelto ludópatas, las polaridades se han acentuado hasta la desesperación, y todo parece haberse desplazado hacia atrás.
El viento en aquellas costas sigue soplando fuerte, como aquí. Y al pueblo también lo distraen con noticias sobre cónclaves de genocidas y pederastas. 

3 feb. 2013

perseguido


Detrás de él venían los versos
tratando de abrirse paso sin ser vistos
y de tanto esconderse les crecían las raíces
se deslizaban dentro de él, desplazándose
como ese animal que es mejor no nombrar.

1 feb. 2013

fantasías


Nunca he creído en la política, ni en las religiones, ni en la publicidad, ni en el matrimonio. Cuando era pequeña pensaba que cuando fuera mayor no existiría nada de eso. Cosas que se les ocurren a los niños.

29 ene. 2013

viajes


A veces uno viaja para ver el mundo, para conocer lugares y gente, para rendir homenaje a este planeta que no deja de sorprendernos a medida que lo andamos. Otras veces uno lo hace para escapar, de alguien, de algo, de  una situación, una guerra, una crisis o para alejarnos de nosotros y ver si nos reencontramos en otra geografía y nos gustamos más que antes de haber hecho la maleta.  O simplemente porque le hemos encontrado el gustito al jet lag, al cambio, porque los ojos se nos aburren estando mucho tiempo en el mismo sitio. O lo hacemos para acabar encontrando aquello que dábamos por perdido.

24 ene. 2013

otra historia


Me llamo Aurora, soy la señorita Aurora Malins, dijo dándonos la espalda y apuntando en la pizarra su nombre con letras grandes y redondeadas. Al principio todas la tomamos a risa por su extravagancia, la sombra de ojos escarlata o morada, los colores de su pelo, el rojo estridente de los labios. Ni siquiera las empollonas atendían en su clase, justamente estas con sus ideas estructuradas menos que nadie, pero a medida que iba hablando el aula se transformaba en escenario y podíamos ver desfilar guerreros, reyes y princesas, olíamos la sangre en los campos de batalla, percibíamos el ácido aroma de la traición, la fragancia de azahares y gardenias en los jardines palaciegos.

Cuando alguna  que no había estudiado intentaba distraerla hablándole de un tema de actualidad para lograr que se olvide de las lecciones pendientes, ella le seguía la corriente pero sea cual fuera el tema, volvía a enlazarlo con la historia, porque esa era su pasión, la historia de las vidas humanas. Nadie como ella describía el fuego de Juana por Felipe, ni de Napoleón por Josefina. Impregnaba las clases de magia y erotismo, cosa nada habitual en la plantilla de profesores de los años setenta, que no destacaban por su desenfado, hasta la alumna más negada caía seducida por sus artes de narradora. Con mis trece años podía adivinar en ella una mujer feliz, mi estima iba creciendo a medida que la conocía, auténtica y satisfecha consigo misma, siempre rozagante y coqueta dentro de sus estrafalarios maquillajes y atuendos. Tenía una forma de pararse, caminar y hablarnos que nos incitaba a desafiar al mundo y eso molaba. Y sobre todo, estaba orgullosa de ser soltera.
A medida que avanzaba el tiempo, las clases  aumentaban las dosis de pasiones desenfrenadas y amoríos fogosos ya que la historia estaba plagada de ellos. A la señorita Malins la disfrutamos en la asignatura durante todo el ciclo del instituto.

Habíamos pasado ya cuatro años al abrigo de sus clases, cuando una tarde sucedió algo que me dejó perpleja. Mi madre me había enviado a acompañar a la prima Titi que venía desde el campo a  conocer la ciudad y entre muchas otras horteradas, le apetecía ir a tomar el té a la confitería Richmond. Después de andar horas parándonos ante los escaparates más espantosos del centro sin comprar nada, llegamos a la casa de té, famélicas.  Vi a la señorita Malins nomás sentarnos, sonreía  frente a un señor muy guapo que parecía bastante más joven que ella, que estaba radiante y lo miraba con sensualidad, se habían sentado en una mesita para dos contra una columna. Yo había tenido suficiente prima por ese día, la dejé extasiada ante la carta de infusiones y me concentré en la profesora,  intentado adivinar de qué hablaba, el acompañante la escuchaba con una sonrisa de melancolía. Cuando ella acabó, él le cogió las manos y comenzó a hablar también, la falta de expresión del hombre contrastaba con la grandilocuencia de ella, a medida que lo escuchaba, la sonrisa se iba borrando de su cara y solo quedó una expresión de vacío. Los dos siguieron callados, de los ojos inmensos de Aurora incrustados en la boca del hombre, comenzaron a aflorar las lágrimas, silenciosas. No había ruidos, ni discusiones en voz alta, sin embargo el histrionismo de la situación absorbió la atención de todos los que disfrutaban de una tarde a la inglesa. Tenía el rostro descompuesto por el dolor, las lágrimas fluían sin pausa, al principio intentó enjugar alguna, luego su inercia dejaba que cayeran dentro de la taza, sobre el platillo, coloreando el mantel y las masas con tonos morados y verdes, la gente se giraba a mirarlos algunos con descaro, otros con disimulo y en muchos de ellos noté auténtica angustia, la misma que yo sentía al verla, tan vulnerable y menguante, el desengaño flotaba en la confitería y hasta los camareros parecían llorosos. En medio de la conmoción, el amante mirándola con tristeza, se levantó como para marcharse, ella se arrojó a sus pies y en una especie de dolorosa pirueta que duró unas milésimas de segundo, se abrazó a sus rodillas para impedir que se marchara. Yo no pude más y salí a la calle, corrí, di cientos de vueltas a diferentes manzanas, preguntándome aturdida cómo esa mujer estoica a quien tanto admiraba, había perdido su dignidad de esa manera ¿porqué no le había arrojado el té a la cara dejándolo húmedo y calentito?  Y a la vez la comprendía, había visto el amor reflejado en su cuerpo y pude sentir su desgarro, además, conociendo a la señorita Malins, ella sólo podía amar así como se maquillaba, locamente. Seguí trotando hasta llegar a casa donde tuve que aguantar los gritos de mi madre por haber abandonado a Titi, que desesperada llamó desde una cabina para que alguien fuera a recogerla porque no sabía cómo regresar.
Ya sé que al volver al cole, sabiendo lo que sabía, estaba yo dispuesta a buscar donde no hubiera, pero desde aquel domingo oscuro, su boca adquirió un rictus de locura, sus labios ya no tenían carmín y en su mirada había  un brillo de patetismo. La historia a partir de entonces, se tiñó de tragedia y amargura.


                          

20 ene. 2013

noches negras



Temiendo a los infiernos, así andamos
que además de los otros, los infiernos
también somos nosotros
nuestros miedos nos vuelven más temibles
más sádicos y abyectos
más débiles nos vuelven, nuestros miedos
de volvernos invisibles
Y van decrepitando con nosotros
empiezan a tornarse pestilentes
reptan y se desprenden
se escurren hacia afuera
vagan entre la noche algunas horas
devorando oscuridades
pero vuelven a entrar antes del alba
y nos empujan al sótano
sabiendo que sabemos
que el infierno está bajo la tierra
nos hacen escuchar los chillidos de las ratas
entre los huesos crujientes
putos miedos infernales.

19 ene. 2013

no me lo invento


Esto de vivir entre iluminados tiene sus cositas. Ayer una de esas chicas que ve  (que en esta isla abundan) me ha dicho, sin venir a cuento y sin que yo le hubiera mostrado el menor interés por sus visiones, que veía un espíritu enganchado a mi espalda. Pues hice como que me sacudía la escápula para alejar al espíritu pelusa y seguí mi camino después de haberle dejado claro que pasaba de su videncia de bolsillo.
Por la tarde tenía trabajo en la clínica, pero no con los pacientes, esta vez era el dueño que estaba contracturado. Es un señor muy alópata, muy pragmático  y que se tensiona con frecuencia. Mientras mis 50 kilos hacían acrobacias sobre sus 120 para dejarlo en condiciones, me dijo que veía muertos entre la gente, esto empezó a ocurrirle desde que tuvo el infarto, pero no eran blancos y transparentes, no, parecían gente viva normal, que andaba por la calle caminando entre otra gente, sólo que tenían la mandíbula caída y la lengua violeta. No es agradable, me dijo. Pues imagino que no.
Hoy me he despertado con cierta molestia en la espalda, la verdad.

11 ene. 2013

encierro


Entiendo, entiendo
dicen aquellos que no entienden nada
y uno sigue aguardando
descuidado y con la esperanza débil
te escucho
sale a  veces de la boca
de ese que se alimenta de sus propias palabras
la esperanza agoniza
nuestras razones se pierden en el éter
las palabras se amontonan en algún rincón inútil
y así anda uno
hasta que un día de sol
acaba eligiendo la ceguera.

5 ene. 2013

mis gorditos


El tiempo es increíble para esta época del año y la isla está más hermosa que nunca. Como la luna llena se hizo con buen tiempo, tal como dicen en mi pueblo, seguramente el buen tiempo seguirá hasta el próximo plenilunio.
A esa pareja la vengo mirando hace ya más de un año, pero son más notables fuera de la temporada estival, sus figuras destacan en la estrecha calle que baja a la playa y en medio del paseo costero. Buscan siempre el mismo sitio entre las rocas y pasan horas allí, cada sábado y domingo de las cuatro estaciones. Al principio creí que eran turistas, hasta llegué a pensar que podían estar de luna de miel, todo el tiempo van de la mano, rondarán los cuarenta y ocho o cincuenta años. Él lleva siempre la misma camiseta azul chillón y un bañador naranja, ella un vestido con flores multicolores, pero al llegar a la piedra se lo quitan todo y quedan semi desnudos. Son gordos, muy gordos y parecen ajenos a la crisis, a las tendencias, a las dietas de moda. Están inmersos uno en el otro, se concentran en el agua que les salpica los pies, se roban todo el sol del invierno, exprimiendo hasta el último rayo. Y se aman con todas sus redondeces.

1 ene. 2013

el año del fin del mundo


Se ha ido y los pobres mayas una vez más han sido malinterpretados.
Muchos tendrán  aún, la resaca del miedo en el cuerpo. Otros, esos que compran y se emborrachan cuando lo indican las convenciones, tendrán la resaca del consumo y el alcohol. O del consumo de alcohol.
Para mi querido amigo Jerry y para el primo Guille sí que ha sido el fin del mundo. El mismo fantasma se los ha llevado a algún otro planeta.
Como soy la más alegre de la fiesta, me he tomado un rooibos a la  salud de todo el mundo y de todos los mundos, aún aquellos que ya no existen y siguen brillando, he hecho un par de piruetas festejando mi suerte y antes de ir a dormir he encendido una velita, por si fuera cierto eso de que este año habrá más iluminados.

Feliz 2013
  

abulia

Despierta, deambulando entre las sábanas bebiéndome el silencio con la memoria repleta de tatuajes un rayo de polvo luminoso se instala entr...