vueltas


Hay viajes donde nos volvemos cuatro, seis o diez horas más jóvenes y en alguna que otra parada nos topamos con una juventud aún más íntima y remota,  en medio de senderos que han mutado en avenidas, pero que no han logrado esconder la estela de nuestros pasos. Nos sofoca el vaho tórrido de los parajes olvidados y el sudor del tumulto se mezcla con el nuestro, tan pretérito, que es nuevo.  Vemos gente sin  entender cuando ha envejecido, si aquella última vez era casi adolescente. Por momentos no sabemos si llegamos a otro mundo y por otros, sentimos que nada ha cambiado,  algunas costumbres tal vez, los ancianos se han vuelto ludópatas, las polaridades se han acentuado hasta la desesperación, y todo parece haberse desplazado hacia atrás.
El viento en aquellas costas sigue soplando fuerte, como aquí. Y al pueblo también lo distraen con noticias sobre cónclaves de genocidas y pederastas. 

Comentarios

  1. Me ha gustado. No sólo hay que emplear bellas palabras sino que el texto debe decirnos algo, y tú tienes algo que decir y sabes decirlo.
    Enhorabuena.

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  2. Es necesario viajar en cualquier sentido, para poder lograr cierto conocimiento de nosotros mismos. Me gustó visitarte. Un saludo y gracias por hacerte seguidora de mi blog, yo haré lo propio en el tuyo.

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