30 ago. 2017

final feliz

Hace mucho que no paro por aquí. El tiempo… ese que algunas veces nos lleva de la mano y otras nos empuja o nos aplasta.  Hablando de aplastar, hoy ha sido un día intenso, alguien casi me  ha aplastado en la carretera,  por lo cual he decidido ir por el arcén con mi pequeña moto, entonces he estado a punto de atropellar a una madre con su niño en el carrito. Es la segunda vez que la cruzo, empujando el carrito bajo una luz dudosa por el arcén de una carretera concurrida. Quiere morir, no quiero ser su socia.
Paré en la farmacia, tenía migraña, después de comprar me he estrellado contra un muro de piedra, la scooter se aceleró, como si tuviera vida propia. Al llegar a casa, se me rompieron dos copas, nomás entrar. El chamán diría que son ataques psíquicos, cosas que nos pasan a los brujos. Luego bajé a nadar, y lo hice con placentera parsimonia.
Al caer la noche, Peter y yo nos hemos encontrado después de un año,  nos besamos en el bosque detrás de casa. Aún puedo ver los besos flotando entre los pinos.


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