julio

Es la hora del jazz, desde el hotel de enfrente llega la voz urbana y sinuosa de la cantante entrelazada con los acordes de un piano discreto, como si al pianista le avergonzara intentar suplir el espectáculo que acaba de dar el sol antes de que el mar lo ingiriera, es la hora de la cena para los latinos y de la segunda copa para los sajones, la hora en que los ojos me pesan y me digo que tendría que escribir algo, lo que sea, antes de apagar el ordenador, cuando un regusto amargo de las cosas que no he contado y van perdiéndose en la blandura de la memoria, me dice que ya han pasado los días de derrochar el tiempo. Los lánguidos aplausos enmarcan lo anodino de esas veladas hoteleras, de pronto suena una bossa nova y todo parece acomodarse, las caras tostadas se vuelven más expresivas, la gente que anda por el paseo ríe a carcajadas, los rojos del horizonte se vuelven más intensos a medida que la noche se instala. Algunos turistas felices se mecen, aún dentro del agua, con la tranquilidad de quien sabe disfrutar.



 

Comentarios

  1. Estamos en Julio y con ello se llenan de Luz, Música y Multitud las calles, mientras el "fresco" de la Noche nos permite pasear con la mirada los trazos de las Estrellas...
    Muy buen Post.
    Abrazos.

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  2. El guardian de Balvanera3 de julio de 2013, 8:27

    Los sentidos a tope, el paisaje, la música, la comida y bebida, el agua meciendo turistas y en medio de todo eso, la introspección, los recuerdos, el tiempo...
    Extraños animales somos.
    Un gato simplemente se hubiera enrrolado hasta quedarse dormido ronroneando.

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  3. No es sólo lo que cuenta, sino lo mucho que sugiere. Me has hecho revivir muchas jornadas hoteleras, esas veladas apacibles donde el alcohol se tutea con la música en la sobremesa hasta noctámbulas horas. ¡Precioso relato!
    Besos

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  4. Un relato que atrapa y conduce...
    Me gustó.
    Un abrazo.
    HD

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  5. Un hermoso relato...y quizas una reflexion...de como debemos pensar en aprovechar y disfrutar nuestro tiempo...Un calido saludo. :)

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  6. ¡Qué calma y qué tranquilidad! Jazz, piano, un paseo marítimo, gente que ríe o se baña... Lo terrible es cuando en vez de eso, se oye un piano electrónico tocando "el pájaro chogüí" a todo volumen y risotadas y gritos de gente desconsiderada con algunos güisquis de más en su haber.

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  7. Muchos colores pero muy bien armonizados. Un abrazo.

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  8. Y que maravillosos comentarios.

    Gracias!!

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  9. con la tranquilidad de quien sabe disfrutar. uffffff placer puro es leerte calmo y con ello detener el reloj de los vencidos.
    besos.

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