perdón por el silencio


Cómo regodearse en palabras bonitas
si de éste lado y al otro
nos desmenuzan
cómo empaparnos del sonido
de estorninos que emigran
y hojas que invitan a jugar sobre ellas
mientras se escurre de la piel
el agua de las últimas olas
si suenan las sirenas de los cobardes
si  nos asfixian: el miedo de los déspotas
y el maloliente ego de la demagogia.

Comentarios

  1. Mi patria son palabras, nombres de mujeres, alguna calle de Villa Crespo, Lanús, Buenos Aires...
    Sin silencios no habría melodía.

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  2. Gracias anónimo, por tu visita.
    Por fortuna no tengo patria, en palabras y silencios sí que abundo.
    Un abrazo.

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