fetichista

Esas botas me encantaban, pero quitármelas era un martirio, cordones larguísimos que a medida que iba aflojando de un extremo se ajustaban de otro y más se ceñían, y así hasta la desesperación, y con todo eso seguía usándolas. La primera vez que nos vimos se lo conté cuando me dijo que le gustaban mis botas, unas horas más tarde nos desvestíamos y él me sostenía recostada  en una de sus manos mientras con la otra me quitaba las botas sin tardar más de medio minuto, repito, con una sola mano. El sexo no fue para tirar cohetes, de un hombre con ese cuerpazo esperaba otra cosa. Pero aún sigo adorándolo.

Comentarios

  1. ¿"Te sacó las botas" en la primera ocasión que se vieron? ¡Guauuuu! vaya lo que hace la práctica....

    Saludos

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  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  3. Buenoooooooooo...eso de sentirse liberada de la botas debió de ser placer de diosas.
    Un saludo cordial

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  4. ja ja, en realidad ya me gustaría. Y eso que uso botas sin cordones.

    Un abrazo a las dos!

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