v.g

Sigo deambulando por los rincones de la villa. El otro día en el bosque, me encontré con un conejo gigante, que al verme, no sólo no se inmutó, sino que vino hacia mí. Y anoche en el jardín con la luna ya alta, apareció una comadreja en el mismo plan. A pesar de este enero superpoblado, la fauna me recibe. Ya puedo ser la envidia de Alicia en su país y de ese escritor que presume de Hemingway.

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