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22 ene. 2016

cruces

El pueblo tiene, entre sus tantas cosas, instantes congelados que en un momento comienzan a moverse en círculos.
Desde el autobús veo charlar en una esquina a dos de mis ex amantes, tal vez ignoran que han compartido fluidos con la misma persona, uno es mucho más joven que otro, creo que la vida ha sido amable con ambos. Una historia pasional y una tibia.
Al principio no se me cruza ningún recuerdo especial de ellos, hasta que de a poco comienzan a  aflorar. Los dos han nacido en septiembre, son tenaces y pacíficos. El mayor, Charly, moría de amor por mí, iba por ahí diciendo que éramos novios,  luego yo me encargaba de negarlo rotundamente y sólo accedía a verlo por las noches, aún así, estuvimos enrollados más de dos años. El otro me tomó de madre sustituta y venía cada tanto a cobijarse bajo mi ala, o tal vez fue al revés  y lo he tomado de hijo sustituto, cuando el mío se fue a pasar unas largas vacaciones con su padre a Brasil. Fue la primera vez que el niño pasó tanto tiempo fuera de casa,  entonces apareció el guapísimo míster X y se instaló un par de semanas en mi habitación, me ayudó a pintar las paredes, íbamos a la playa, fumábamos y a veces salíamos al pub. Una historia de verano. 
Buenos chicos los dos, me encanta verlos juntos, seguramente hablan de la campaña electoral.  
Con los años,  míster X ha aprendido a mirarme el alma, en cambio Charly sigue mirándome el culo, que es lo único en mi superficie, que se mantiene inalterable ante el paso del tiempo.        

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