Todos presumen de estar del lado correcto Los ignorantes hablan en nombre de la ciencia. Hay gente que nos conecta con nuestros sueños más extraordinarios y otra que sólo nos conecta con nuestras miserias. El primer grupo es más escaso. Me sorprendió que hoy no cantara el pajarito que ha hecho el nido aquí en la terraza los últimos dos meses y canta tan alto que suena como una orquesta, luego lo entendí, el aguilucho en el balcón chillaba y me mostraba su presa amarrada al pico, creí que era un pez, pero era el cuerpo tibio de mi pajarito músico. El año acaba y el mundo se ha vuelto aún más repulsivo. Mientras la gente planifica cómo seguir festejando la hipocresía, respiro y trato de mudarme a una realidad paralela. Una realidad, donde nadie celebre su propia contradicción, mientras se mata a miles niños de hambre, de frío o por disparos, por el simple placer de matar. Una realidad donde no salgan hordas de “buenas personas” a pedir a gritos que dejen a otros en la calle en las noches heladas, que no les den abrigo ni alimento porque son okupas. Como si no fuésemos todos ocupas en este universo sin sentido. Otra realidad, respiro.
Me doy cuenta de que este blog cumplió quince años en 2025, quince años. Ha durado más que cualquier
vínculo amoroso, me ha mantenido medianamente atenta, que si bien ya no lo
nutro tanto como al principio, hay presencia. La única certeza está en la
rendición. Tal vez compre vino y brinde por ello.