26 dic. 2010

gesell

Con cierta culpa,al pensar en el frío que pasan mis vecinos en la Costa Brava,
salgo cada mañana a caminar por la playa de este mar ciclotímico.
Disfruto de la arena que se pega a mis talones y espío las charlas que invaden tempranito la orilla.
Pero yo no perdí el tiempo, cacareaba una corredora a su amiga, arrastrando la ye y perforándome el tímpano al pasar.
Me pregunto,¿tenemos la facultad de perder algo tan intangible como el tiempo?
¿Quiénes nos creemos que somos?

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