Fragmento

...Era soberbio lamerte sin asco ni pudores
nada quedaba para otros días
ni el semen olvidado de otros hombres
ni el juego de tus niños
ni los rincones más oscuros de tu cuerpo.
Era sacrílego
bastardo
transgresor.
Era el deseo circulando sin barreras.
Brindo por entonces
y porque no estés gorda ni achacosa. (Pablo B.)

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