nocturna

Limpia de espectros, sentía en la diafanidad de la noche la energía renovada del comienzo. En este ritmo invertido la vida transcurría como una serie realizada para una única espectadora, ella misma. Le asaltaban curiosos estados de ánimo. Los sentidos se llenaban de estímulos matinales; el canto de un gallo, los pájaros festejando la llegada del calor. Aromas de pan saliendo del horno, café cayendo desde la cafetera a la taza. La vista le hacía algunos trucos, por momentos veía subir el café desde la taza a la cafetera. Tal vez los ojos se hubieran alterado con los destellos.

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